sábado, 30 de junio de 2012

Pirlo e Iniesta, dueños de un juego de alta inventiva


Pareciera que sus pies se componen de imán y seda. Esos dos elementos de naturaleza tan contradictorias, que en ellos al parecer conviven en perfecta armonía, y que necesitan fusionarse a la hora del control y la habilitación para que el resultado sea una verdadera obra de arte. Es lo que se espera en esta final de la  “Eurocopa 2012” entre Italia y España, porque la calidad técnica será desplegada por igual en ambos bandos.  
Pirlo, Italia (21) e Iniesta, España (6). Fuente Goal.com

También ambos tienen una resolución inmediata –como contados atletas- porque poseen una inteligencia jerarquizada. Y por tanto, ambos son responsables del glamur futbolístico  -recurriendo a una terminología actual- de sus selecciones. Ese toque distintivo, codiciado y sublime. Pirlo e Iniesta, tienen más similitudes que diferencias porque los dos son dueños de un futbol de alta inventiva.

Inventiva que se cotiza muy alto en este tipo de partidos. En gran medida, estos dos creativos del medio, deberán asociarse con sus mejores intérpretes, o al menos quienes deberían serlo. Una opción para Iniesta es Silva, que permitirá que el futbol no sea tan mecánico y tedioso en ese sinfín de toques que promulga España. De igual forma, Montolivo debe erigirse como líder en la contención que le permita a Pirlo jugar más liberado. 

En sus perfiles son parecidos, poseedores de un futbol total. Pirlo, es de inspiración profunda. Es el tipo de jugador que uno nunca desea que deje el futbol. Es un exquisito artista que se enfrenta obstinado al tiempo, y como todo principio tiene su fin, un día podrá con él. En este sentido, su legado es prominente y aunque el olvido es vil ratero de la gloria, no tiene tanta dimensión para cubrir con su manto, tamaña obra.

Iniesta, el manchevo o cerebro, como bien le llaman, es menos meditativo porque tiene la capacidad de que a una velocidad increíble puede amasar el balón bajo sus pies para entregarla con limpieza. El cerebro es de una magia veloz. El balón, es su mejor amigo. Es tal el buen trato, que ésta siempre desea volver arrastrada a sus pies. Y él la vuelve más dócil, haciéndola volar como a él le antoja.

Así son Iniesta y Pirlo, y que en esta final  miles de ojos estarán puestos en sus chispeantes botines. Porque de ahí bullen, juegos de alta inventiva. Ojala que no decepcionen.  

jueves, 28 de junio de 2012

El último debió ser el primero


Cristiano Ronaldo debió tirar el primer penal en la semifinal de la Eurocopa entre España y Portugal. Debió ser así por tantas razones. Pero fundamentalmente porque él es primero en todo en esa selección. Cuando existe una dependencia total y absoluta hacia un jugador y como todo buen líder, como único líder que es, su exigencia fue encabezar esa tanda de penales. 

Cristiano Ronaldo. Fuente Marca.com
Aunque es fácil opinar con ayuda del periódico del lunes, como se plantea en la jerga futbolera, cuando existe algo que se quiere decir y que no se ha dicho aún, es bueno tocar el punto. 

Este deportista sabe que es uno de los mejores pateadores del mundo. Pero a él pocas cosas le bastan, y corriendo sobre el verde césped se enfrasca en sí mismo y se siente el único mejor de todo. El único mejor de todos. Ese mismo pensamiento que le ha hecho libar de  las mieles más dulces, también ha contaminado su copa con gotas que saben a hiel.

A Cristiano Ronaldo le parió el futbol,  y sin duda, entre sí existe una relación magnifica. En sus venas aprisiona todas las condiciones requeridas para ser más que los demás, y brillar con otros pocos en el elevado pedestal de los elegidos de donde jamás bajará. El futbol lo reconoce, pero no se hace cómplice de su engreimiento. La enseñanza no se dirige solo a él, sino a todos. Y en este sentido, en uno de sus tantos capítulos aparece la de la humildad.

Volvamos al punto ¿Por qué Cristiano Ronaldo esquivó el primer penal? Sencillo, no quiso ser el primero, porque creyó que podía ser el absoluto. Aquel señor dueño de la victoria. Y en el futbol aparecen asombrosas contradicciones, y de vez en cuando con ella también extiende un látigo de castigo. 

Ronaldo quiso revalidar aquella cita bíblica, “el ultimo será el primero”. No debió especular. “Y en este caso el último debió ser el primero”. Pero él estaba seguro que el último penal significaría una nueva consagración: la absoluta y definitiva. Pensó con ambición excesiva con aquel tiro que signifique los brazos en alto que simboliza la victoria. 

No fue así. Porque aquella cita es más tramposa que ilustrativa en este fútbol de interminables revelaciones. Quiso ser el súper héroe para acrecentar su gloria. No necesitaba jugar al doble azar y exponerse de esta manera, porque en los penales nunca se sabe. Y así, sin patear obviando su primera obligación, Ronaldo terminó chutando la rabia de su avaricia. Y su Portugal, que dependía en gran parte de él, quedó eliminado.   

domingo, 3 de junio de 2012

EL ÚLTIMO TREN


No es EL ÚLTIMO TREN que sale en busca de AUSCHWITZ. No es aquél que hace mención a la vía 17 de la estación de GRUNEWALD con destino a la ÚLTIMA PARADA. Nada de eso. Este Tren es de futbolistas que sueña con llegar a la estación más remota. A veces lleva cinco tripulantes, a veces siete, incorporado de urgencia de algún andén de salvación. Así de irrisorio. Sin destino fijo, este ÚLTIMO TREN se abre al horizonte sin límites, creyéndose que el tiempo constituye una medida insignificante.
Plantel del ULTIMO TREN

Se debe decir con total grandeza que el camino fue abriéndose por incomprensibles sinsabores. Así el rival confiado en el traspié ajeno que parecía perpetuarse, ya cantaba sus alabanzas. ¡Se sentían ganadores! 

 Pero ellos no sabían que el fantasma de las anteriores derrotas estaba ausente. Ese asfixiante olor de pesadumbre infinito se había esfumado para ceder a la fuerza de la esperanza y optimismo, creando por primera vez, un ambiente nuevo donde borbotaba a ciegas la fe en el triunfo.  
  
Así, en el ÚLTIMO TREN del ÚLTIMO VAGÓN, de la ÚLTIMA TRAVESÍA, se gritaba arengas.

Esos cinco hombres abrazados, en la soledad de la noche, con el puño cerrado aprisionando fuerza  se decían las verdades en la cara que enardecían sus espíritus. Esos cinco hombres escuchaban el aliento de sus corazones, y ese resonante estrépito de sus latidos les cargaban de vigor, de entusiasmo incomparable. Mientras suaves ecos de aliento llegaban desde las gradas de la hinchaba más grande.

La hora había llegado. Y, de nuevo se encontraron con el escenario montado para la fiesta de otros. Estaban tranquilos, pero confiados porque para este partido se habían mentalizado, y tenían preparado una zancadilla al fracaso. No se sentían derrotados fuera de tiempo porque en sus expresiones había la seguridad de torcer cualquier historia. Así jugaban con menos rabia, se desplegaban con más soltura, con más alegría: sin berrinche alguno. Era un equipo, irreconocible para el rival, tejido con otra textura.  

El partido no fue fácil, faltaba soldado para la causa. Pero no se podía permitir, cuando se tiene una cita con la historia, fracasar solo por eso. Jugando bien se construye el “triunfo verdadero”, pero jugar gastando la cota máxima, y ganar dejando hasta el último tirón de fuerza, así se registra la “victoria memorable”. Ese 3 a 2, del ÚLTIMO TREN  a los PERROS DEL FONDO significará más que un simple resultado.   

Así sale el ÚLTIMO TREN, en su ÚLTIMA TRAVESÍA, deslizándose sobre nuevos rieles empujados por la fuerza de la ilusión a buscar el puerto más lejano. Visiblemente en su trayecto van jugueteando -en estricta fusión- la voluntad con el azar soñando con otro guiño triunfador. No se sabe dónde ni cuándo termina la historia, pero al menos ya se tiene escrita una imborrable que hace sentir que son campeones.