viernes, 13 de abril de 2012

la despedida de un grande: El adios de Roni

ronaldo: un goleador que incita a un delirio romántico
Un Foráneo Dorado:

Muchas son las figuras nacidas en la cuna <oh melhor do mundo> pero pocas son los que han dejado su nombre en relieve dorado. Uno de los dignos y auténticos de esa estirpe brasileña, hecha leyenda es Ronaldo Luís Nazário de Lima, universalizado en el mundo del futbol con el primer nombre, o como Roni, o simplemente como el fenómeno. 

Los años se sucedieron y la historia llega a su capítulo final. El artista ya guarda  su pincel. Como era de esperarse hubo repercusiones por doquier.  Hasta el viejito, aquel que tiene la manga del pantalón café remangado y el mismo que usa cinto de piolín, apaga la radio que tenía pegado al oído durante toda su vida. Mientas que una lágrima tambalea primero y después llena los surcos de aquellas hondas arrugas. Era el instante en el que Ronaldo  comunica la despedida y llora. Haciéndose mortal por última vez, porque la otra página, la de inmortalidad ya le esperaba.   

También el ave traga su canto. Y ese chico que no conoce la dimensión de la real historia también enmudece, sabía que tenía que respetar aquel minuto del ídolo y que  no podía ser tan impertinente. El corazón siente el aguijoneo y el ambiente se llana de una general congoja. Es el final de una historia sin igual. Es el momento en el que el genio del gol se calla y ahora cuelga sus botines. Se sabe. Se va un grande, se va el mejor.

Pero evoquemos por un instante para saber de dónde llega tamaña devoción.  Los años habían pasado con muchas cortapisas. Pero nadie olvida aquel 1993, cuando el futbol parió sobre el verde césped a su mejor intérprete. El mejor ariete que abriga en sus venas el ADN del gol. En el Cruzeiro, aparecía causando extraordinario revuelo con sus primeras magias, de atrevidas jugadas, enganches, bicicletas y con casaca azulada daba nacimiento a los que serían sus inolvidables gambetas. Nacía, realmente, un fenómeno.

El cruzeiro, en la esencia de su nombre, le vaticinaba que brillaría más que todos en su época en el Belo Horizonte del futbol mundial. El R9, otro de sus apodos, empezaba a maravillar a los amantes de la bien denominada pasión de multitudes. Milticamapeón con Brasil, y conoció e hizo conocer la gloria a tantos otros equipos. Eso sí, a raíz de su siempre exquisitas definiciones y actuaciones rimbombantes. Lo gozaron, entre muchos y pocos, pero siempre los mejores de etiqueta, como por ejemplo el PSB, EL Inter de Milán, FC Barcelona, Real Madrid y el AC Milán.  Pero, el sueño y la envidia por tenerlo, era de todos. 

No le pegaron el apodo de loco, ni lo fue sinceramente, pero enloqueció a propios y extraños, a rivales e hinchas. Amigo eterno de la red contraria. Se paraba portentoso en el área. Desequilibrante, pero a la vez tranquilo, impávido y muy eficaz. En sus definiciones combinan clase, glamur y mucho de arte. Si, señores, sobrada arte. Sin mentir, así era el fenómeno, el padre del gol.

Olvidemos sus lesiones. No será la primera vez que la desventura se enamora del artista. Así probó también en vez del elixir, el álgido sabor del desencanto. Muy a pesar de esto, sus brazos nunca decayeron. Levantado como el ave fénix de sus cenizas, sus piernas seguían corriendo y haciendo malabares mientras su garganta explota gritando sus goles. Sus goles, su pasaporte a todos lados y su mejor identidad.

En Brasil, el futbol es la <festa predilecta> como el carnaval, un verdadero show. Y vaya que tienen simpatizantes. Y en esta tierra del buen fútbol, dice adiós el campeón con el Timao. Ya la magia y la bota de oro rutilan para la posteridad. Pero Roni siempre será presente junto a Pelé, el eterno rey. Pertenece al mismo linaje, y ahora regresa a la misma cuna de oro de donde saltó un día con balones atados a los pies el sutil goleador.

Esta dicho, de algunos se recuerdan, más bien, son pocos los inolvidables. Y Ronaldo, se ubicará en este último. El estilo se crea, no se adquiere por imitación y en ese sentido también fue el creador mejor. Se va el campeón, el más grande, el fenómeno...





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